encerrados
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| Paul Falconer Poole, El séptimo día del Decamerón. |
Pero quiero detenerme aquí en otras cinco obras de encierros varios. Resulta necesario empezar, dadas las circunstancias, por las siete jóvenes y los tres chicos que, ante la epidemia de peste que asolaba Florencia, deciden aislarse en una casa de campo durante diez días y, para entretenerse, cada uno de ellos narra cada día un relato - la mayoría eróticos -: el Decamerón de Giovanni Boccaccio, uno de los grandes títulos de la literatura universal.
Más que esta cuarentena de diez días duró el encierro, unos meses del año 1111, de la reina doña Urraca, que nos narra Lourdes Ortíz en Urraca. Un buen ejemplo, esta novela, de la mezcla de tendencias que caracteriza la narrativa española de finales del XX: una novela histórica que indaga en la intimidad del personaje a través de un relato en primera persona.
Algo más de dos años, duró - por motivos muy distintos - el encierro de la adolescente Ana Frank y su familia en una casa de Amsterdam. El relato de aquellos días que esta familia judía pasó escondida de los nazis podéis leerla en el Diario de Ana Frank. Imprescindible la visita a esa casa o, si no es posible, a su magnífica web.
Jussi Adler-Olsen es el creador del Departamento Q, un grupo policial que se ocupa de desentrañar casos que han quedado cerrados sin haber sido resueltos. El primero de ellos es La mujer que arañaba las paredes que trata el encierro en un pequeño habitáculo de una joven política secuestrada durante cinco años.
La poderosa Berdarna Alba, a la muerte de su marido, decreto ocho años de luto y encierro en casa par sus jóvenes hijas. El drama causado por esta decisión es el argumento de la obra teatral del Federico García Lorca La casa de Bernarda Alba, que nos explican en este vídeo:

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