Enseñar deleitando
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| Cornelis de Vos, Apolo persiguiendo a Dafne. |
Desde sus orígenes más remotos, al calor del fuego y el recogimiento de la noche, la Literatura ha cumplido la función de vía de aprendizaje y conocimiento. La rica tradición oral de todos los pueblos y culturas así nos lo acredita. En las últimas semanas nos hemos ocupado de cuatro fórmulas literarias en las que se manifiesta esta función didáctica de la literatura; el mito, la fábula, el cuento popular y el ejemplo. Las cuatro, formas escritas que recogen la tradición transmitida oralmente durante siglos.
El mito es un relato que tiene la misión – hasta el nacimiento de la Filosofía - de dar respuesta a las preguntas trascendentales de la existencia del ser humano; ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿cuál es el origen del mundo?, ¿qué hay después de la muerte?... Pero los mitos dan explicación también a los comportamientos humanos, ayudan a comprenderlos y ayudan a actuar ante las cambiantes situaciones de la vida. Los mitos son relatos, protagonizados por héroes y dioses, protagonistas de acciones prodigiosas, que son tenidas por ciertas, adquieren un valor sagrado y transmiten la cosmovisión de un pueblo. En la tradición occidental, la mitología que nos resulta más cercana es la grecolatina, que conocemos principalmente a través de los relatos que constituyen la Metamorfosis de Ovidio.
Os dejo aquí este vídeo de uno de los programas de Mitos y leyendas de Televisión Española:
La fábula se encuentra muy próxima a las llamadas formas simples de la literatura oral (el caso, el chiste, la parábola…). La fábula es una breve composición, generalmente escrita en verso, aunque también puede estarlo en prosa, con personajes alegóricos, de la que se desprende una enseñanza moral. La brevedad dota a la fábula de unidad de lugar, tiempo y acción, y de un desenlace rápido. La historia suele girar en torno a dos figuras o dos colectivos enfrentados. Los personajes suelen ser animales, aunque a veces también pueden serlo plantas, cosas, hombres e incluso algunos dioses. La antropomorfización de los personajes pretende resaltar la armonía que debe existir entre el hombre y la naturaleza
La acción individual que la fábula presenta adquiere un valor generalizador, del que se desprende su enseñanza. Enseñanza que en ocasiones, en forma de moraleja, aparece explícitamente al comienzo o al final de la historia. En la fábula hay siempre una intención crítica, satírica y didáctica. El tema habitual de la fábula es el enfrentamiento entre el fuerte y el débil, del que resulta castigado aquel comportamiento que es contrario a las costumbres y a la naturaleza; la vanidad, el abuso, la pereza...
La fábula es uno de los géneros narrativos más antiguos, Rodríguez Adrados data como sumeria y de hacia el año 2.500 a. de C. la más antigua. Sus más importantes cultivadores en Grecia y Roma fueron, respectivamente, Esopo y Fedro. Gozó de amplia popularidad durante la Edad Media y fue útil para las intenciones didácticas de los ilustrados del siglo XVIII. Destacan entre los fabulistas ilustrados el francés La Fontaine y los españoles Tomás de Iriarte y Félix Samaniego.
Como la fábula, el cuento popular o folclórico está relacionado con las formas simples, especialmente con el mito y la leyenda. Se transmite oralmente, no tiene autor conocido y forma parte del patrimonio colectivo. Los hermanos Grimm, en 1812, fueron los primeros en recoger los cuentos de la tradición oral y publicarlos
El cuento es un relato breve de asunto ficticio en el que predomina bien lo fantástico, bien lo anecdótico o bien lo didáctico. El cuento se estructura en exposición, nudo y desenlace y se refiere a una situación de crisis que se soluciona rápidamente y no puede prolongarse. Hay, pues, en el cuento unidad de acción y habitualmente también unidad de espacio y de tiempo. El número de personajes no es muy alto. Hay una preocupación primordial por el argumento y la trama, en detrimento de la preocupación por la psicología de los personajes. La condensación y síntesis que la brevedad exige impide la existencia de largas descripciones o de digresiones, y esto provoca un lenguaje preciso. Los diálogos son breves. El narrador, que suele ser omnisciente, toma en el cuento una posición distanciada de la acción y presenta a los personajes actuando.
Los títulos, los principios, los finales - en muchas ocasiones abiertos - y los símbolos tienen gran importancia en el cuento. Generalmente el cuento trata del enfrentamiento entre dos individuos o grupos, aparentemente insignificante pero que sin embargo encierra importantes valores, por lo que cabe su generalización. Las funciones del cuento han sido siempre las de enseñar y deleitar, predominando más o menos cada una de ellas según las distintas épocas históricas.
El ejemplo es una narración nacida para ser dicha y para ser acompañada por gestos. Y no para ser dicha aislada, autónomamente, sino inserta en un relato mayor, al que pretende ejemplificar. Las retóricas recomendaban comenzar con un ejemplo o con una sentencia los discursos. Comienza el ejemplo con una pequeña introducción que ofrece el contexto y el sentido necesarios para entenderlo adecuadamente, y finaliza con la llamada a reflexionar sobre la doctrina expuesta en él.
El ejemplo se refiere a un suceso pasado que adquiere valor persuasivo gracias a la autoridad que le otorga el prestigio de un personaje, parte de un caso concreto al que se le otorga un valor universal, pasa de la anécdota a la categoría.
El ejemplo tiene como fin enseñar a los espíritus sencillos, gentes acostumbradas a pensar mediante métodos analógicos y no deductivos. Precisamente por esto tuvo el ejemplo tanta importancia en la Edad Media como medio de transmisión de enseñanzas. El ejemplo debe ser corto y su enseñanza debe extraerse claramente y resultar, al mismo tiempo, adecuada al asunto sobre el que se pretende ejemplificar. El ejemplo debe contar siempre cosas verosímiles y estar avalado por autoridades. Los personajes de los ejemplos deben carecer de individualidad, de conflictos internos, y simplemente cumplir la función que les corresponde en el argumento.
En Grecia y Roma el ejemplo se empleó como instrumento persuasivo en la oratoria política y judicial. Sin embargo, absorbido por la tradición cristiana, en la Edad Media, como en los orígenes del cristianismo, se empleó para adoctrinar a los fieles. El ejemplo aparece en los escritos de San Ambrosio, San Agustín, San Gregorio y otros Padres de la Iglesia como una forma que hace más amena la predicación y hacer comprensibles los dogmas a un público ignorante. Con esta misma intención comenzó a emplearse en la Edad Media para luego ir primando más, sobre su sentido adoctrinador, su sentido de ficción literaria.
En el siglo XI el Papa Gregorio VII inició una reforma de la Iglesia destinada a reforzar la autoridad papal, organizar una cruzada y moralizar la vida del clero. A comienzos del siglo XII, cuando este empeño reformador decaía, la labor de nuevos Papas, de san Francisco y de santo Domingo, y la fundación de escuelas y universidades destinadas a formar un clero más culto, propiciaron un intento sistemático de conseguir que el clero y los seglares llevaran una vida más acorde con los valores morales y religiosos. El Papa Inocencio III convocó en 1215 el IV Concilio de Letrán, del que nació un movimiento reformador de la Iglesia y educador del pueblo, que se extendió por toda Europa. Como consecuencia de ese impulso reformador se fundaron universidades y se extendieron las nuevas órdenes religiosas - franciscanos y dominicos -. En este proceso reformador se produjo la renovación de la predicación. El modelo de predicación empleado desde los Apóstoles hasta el siglo XII consistía en el comentario verso a verso de un pasaje bíblico. En el XIII la predicación se fue haciendo más sistemática y culta, el sermón parte de una cita bíblica, thema, que es amplificada con ejemplos y citas de autoridades.
Los sermones jugaron una importante función en la moralización de la vida de los seglares. Se solían pronunciar en lengua vulgar, pero se traducían al latín si se ponían por escrito. El cada vez mayor empleo de ejemplos en los sermones implicó el incremento de sus recopilaciones. Estas recopilaciones de ejemplos, de historias de las que pudieran extraer relatos, resultaban necesarias para que los sacerdotes pudieran ilustrar sus predicaciones y aclarar sus enseñanzas, y para, al mismo tiempo, captar la atención del auditorio de fieles, evitando con el relato su distracción. El predicador debía dar sentido y adornar los ejemplos, que simplemente leídos en las colecciones son esquemáticos e, incluso, pueden interpretarse negativamente.
En la formación de estas recopilaciones se recurrió al principio a las narraciones cristianas procedentes de la Biblia y las vidas de santos, aunque pronto se recurrió también a los relatos procedentes de la antigüedad clásica, y pagana, y a otros traducidos de textos árabes. Y se fueron prefiriendo, como más auténticos y veraces, los ejemplos históricamente más cercanos, ratificables incluso por testigos o por el autor, y rechazando los provenientes de la mitología. Ya al hablar de la técnica del relato marco hicimos referencia a la recopilación de las fábulas y relatos medievales durante la Edad Media. A lo allí dicho sobre Pedro Alfonso, Calila e Dimna, Sendebar… conviene recordar aquí otras dos obras capitales de la literatura medieval española; El Conde Lucanor y el Libro de Buen Amor.
En El Conde Lucanor (1335) don Juan Manuel, simplificando la complejidad estructural de las colecciones de origen oriental, tomó relatos de diversos ejemplarios y los recreó libremente, no los organizó en torno a un marco narrativo ni de acuerdo a un criterio lógico sino que los insertó en el diálogo de dos personajes - que aparecen individualizados -, lo que acerca El Conde Lucanor a otro género didáctico medieval: el debate. Todos los ejemplos del libro ofrecen la misma estructura: un primer diálogo entre el Conde y su sirviente Patronio en el que se plantea el problema a tratar - concreto no universal -, el relato por parte del criado del relato ejemplar, la aplicación de la enseñanza al caso concreto planteado - no es aplicable si las circunstancias no son análogas -, y, finalmente, la moraleja que recoge en dos versos la enseñanza, que adquiere entonces su mayor valor generalizador.
El Conde Lucanor pretende dar ejemplos que resulten de aprovechamiento tanto para el alma como para los cuerpos. Esta aparente contradicción es ilustrada con relatos y moralejas sobre aspectos distintos, que encuentran su significación conjunta, global, en el ejemplo 50, penúltimo, el más largo del libro: para alcanzar triunfos materiales durante la vida y al mismo tiempo conseguir la salvación del alma, el hombre debe aceptar su “estado”, es decir, vivir conforme a la situación que Dios le ha dado en la Tierra. Cada persona debe ser lo que es, lo que Dios le ha hecho. La enseñanza ofrecida por El Conde Lucanor, en consonancia con el resto de las obras de don Juan Manuel, es, pues, un claro alegato en defensa de la sociedad estamental, que - siglo XIV - esta desmoronándose, en defensa de los intereses nobiliarios, enfrentados a la monarquía.
En las mismas fechas, el Arcipreste de Hita en su Libro de Buen Amor (1343) inserta fábulas y ejemplos con un sentido didáctico que, reflejando la crisis del siglo XIV, es distinto del tradicional, y recomienda emplear la astucia, el engaño, el disimulo para “sobrevivir”. Los personajes del Libro de Buen Amor emplean las fábulas para justificar sus conductas.
Hemos trabajado en clase a partir de algunos de los múltiples ejemplos de recreaciones literarias y pictóricas de mitos grecolatinos como los de Dafne y Leda, los artículos No toquéis a Blancanieves del profesor Antonio Rodríguez Almodóvar y Malas de cuento de Soledad Puértolas, algunos de los cuentos recogidos por los hermanos Grimm como Caperucita Roja, El lobo y el hombre o El niño tozudo, y ejemplos como el de El medio amigo, de Disciplina clericalis, el de La golondrina y otras aves cuando vio sembrar el lino, de El Conde Lucanor, el de El sueño del religioso de Calila e Dimna y los conocidos de Pitas Payas, pintor de Bretaña y El joven que quería casar con tres mujeres, de El libro de Buen Amor.

Metamorfosis, de Ovidio.
ResponderEliminarEn sí, me ha gustado, porque es divertido, y sigue una estructura concreta. Una presentación, un problema y su desenlace con una metamorfosis. Sinceramente, se me he hecho un poco pesado, porque hay muchos nombres mitológicos, y muchas metamorfosis, y creo que me hubiera gustado más si me lo hubiera leído por mi cuenta, no obligado, aunque no sé si me lo hubiera leído yo sola por mi cuenta. Creo que lo que más me ha gustado han sido los primeros capítulos, cuando hace la presentación de la Tierra, y la historia de que Gea tiene que encerrar en sus entrañas a sus hijos, y el último capítulo cuando Atenea convierte a Aracne en una araña. Me ha gustado mucho y me he divertido.
La Metamorfosis de Ovidio.
ResponderEliminarEs un libro interesante de leer si te gustan los mitos. A mi personalmente me ha gustado, aunque si hubiera sido mas corto mejor porque se hace muy pesado y algunos mitos son muy interesantes. El mito que mas me ha gustado y el que mas bonito me ha parecido ha sido el de la Osa Mayor y la Osa Menor. La Osa Mayor es Calisto una ninfa que se enamora de ella el dios Zeus y la deja preñada y Hera celosa convierte a Calisto en un oso. Un día la osa ve a su hijo pero el hijo no la reconoce y la quiere matar pero Zeus le detiene y para que no le hagan daño a Calisto la manda al cielo como una estrella y convierte también a su hijo en otro oso y también lo manda al cielo y desde entonces son la Osa Mayor y la Osa Menor, constelaciones que al mirar al cielo las ves sobre todo en las noches estrelladas.
La metamorfosis de Ovidio es un libro mitológico, en él hay diferentes capítulos y en cada uno de ellos una transformación diferente. El contenido del libro me ha gustado porque es divertido y también aprendes cultura general. Hay algunos mitos que ya los habías escuchado en otros lugares, como el de Apolo y Dafne, que este es el que más me a gustado.
ResponderEliminarA lo largo que vas leyendo se te va haciendo más pesado de leer, son demasiados capítulos y muchos nombres, de los cuales acabas olvidando los que menos comunes te parezcan.
La metamorfosis de Ovidio es un libro sobre mitología que narra todas las historias de la antigua Roma.
ResponderEliminarCuenta historias como el romance entre Apolo y Dafne, o la creación de la tierra. Todos los mitos van entrelazados haciendo que según vayas leyendo más mitos vayas entendiendo el significado de cada historia.
Me resulta atractivo e interesante que a todo lo que nos rodea o todo lo que existe la mitología le de sentido y un por qué de su existencia.
Muchos de los mitos se ven reflejados en aspectos de la vida cotidiana y me parece divertido que algo que se inventó un día alguien se haya filtrado tanto en la actualidad.
El libro me ha parecido muy interesante, puesto que la mitología es un tema que me ha llamado desde que era pequeña, es mas, la mayoría de las historias ya me las sabia, pero no me ha importado volver a leerlas. A mi parecer las historias están bien contadas, aunque, quizás, haya demasiados nombres y te lías un poco. No me ha resultado largo, puede parecer que hay muchos capítulos, pero si te gustan este tipos de historias, no te resultara pesado.
ResponderEliminarSin duda para mí “La metamorfosis de Ovidio” ha sido uno de los mejores libros que me he leído en mi vida. No solo porque dentro de él, hay muchas historias, sino porque cada una de estas supera o iguala a la anterior, teniendo en cuenta que cada una de las historias para mí son un diez. El porqué de que me encante este libro es de que, siempre había oído hablar sobre Zeus, Hércules y demás dioses o semidioses de la cultura griega o romana, pero nunca supe porque eran dioses ni de porque eran tan conocidos, hasta que me leí este libro y supe valorarlos además de entenderlos, tanto a ellos como a la historia de su vida. Más allá de todo esto me gusta también porque nunca sabes cómo va a acabar la historia y vas sacando tus conclusiones etc. Por eso recomiendo tanto este libro que para mí no tiene perdida alguna.
ResponderEliminarLas metamorfosis realmente me ha parecido un libro muy interesante y muy fácil de leer (no se en que medida gracias a la adaptación) pero lo que es seguro es que la historia es original, imaginativa, envolvente y muy buena ademas de que yo apenas conocía demasiado todos los relatos mitológicos y han sido una muy grata y muy buena lectura que le recomendaría a quien quiera pasar un buen rato leyendo un libro lleno de historias imaginativas, fantasiosas y en definitiva, mitológicas.
ResponderEliminarel libro de metamorfosis de ovidio es muy bueno pero para mi ha sido bastante pesado y eso que me gusta lo de la mitologia y todo el royo de los mitos y las leyendas. Para leer este libro te tiene que gustar muchisimo lo de la mitologia sino no te vas a enterar de nada.Mi parte preferida ha sido el principio que ha sido lo de la creacion del universo que ha sido lo que mejor he entendido luego mas adelante me ha parecido mas lioso porque te cuenta diferentes historias y todas con muchos nombres.
ResponderEliminarmola tambien el libro porque en la mitologia parece que te explica porque nos pasan todas las cosas y porque son asi y ademas tambien los castigos que hay para los dioses y humanos que casitodos son de muerte o encerrados en algun sitio.El libro yo creo que es mejor que lo lea alguien que le gusta mucho la mitologia(como a mi) o sino mejor no leerlo.