Las primeras literaturas
Las primeras civilizaciones (de civis, ciudad) surgieron en las riberas de los grandes ríos donde se construyeron las primeras ciudades. El tráfico fluvial favoreció el desarrollo del comercio y la vida ciudadana requirió de normas y leyes y de instituciones administrativas y de servicios pues en las ciudades fueron apareciendo distintos oficios y también clases sociales. Reyes, señores y sacerdotes ocuparon el poder. La necesidad de fijar las leyes, las condiciones de los contratos, el cobro de impuestos, etc. dio lugar a la invención de la escritura. Así, con aquellas civilizaciones aparecieron también los primeros sistemas de escritura y las primeras manifestaciones literarias escritas. La escritura permitió del desarrollo del pensamiento y, consiguientemente, de la ciencia, la literatura, la filosofía…
La aparición de las ciudades y la invención de la escritura pusieron fin a la Prehistoria y con ellas nació la Historia.
Ya hicimos espacio en este blog a estas literaturas fundacionales sobre las que ahora profundizamos.
Ya hicimos espacio en este blog a estas literaturas fundacionales sobre las que ahora profundizamos.
La literatura mesopotámica
Entre los ríos Éufrates y Tigris se asentaros diversos pueblos; sumerios, acadios, babilonios, asirios… Hace unos cinco mil quinientos años los sumerios inventaron la escritura cuneiforme - también la rueda y el ladrillo -. Gracias a la escritura la civilización mesopotámica nos dejó constancia de su cultura. Los textos mesopotámicos son; de carácter legal y administrativo, de carácter religioso y de carácter didáctico. Muchos de ellos fueron conservados en Nínive, en la biblioteca construida por el rey asirio Asurbanipal en el siglo VII a. C..
El texto legal mesopotámico más importante es el Código de Hammurabi, escrito en el siglo XVII a. C. en piedra para asegurar la inmutabilidad de la ley. Se trata de un código civil que regula la vida cotidiana (se fundamenta en la Ley del Talión, jerarquiza la sociedad en tres estamentos – hombres libres, siervos y esclavos -, pone la justicia en manos de los tribunales - antes la ejercían los sacerdotes -, regula el matrimonio, los derechos de las mujeres, los menores y los esclavos, y los precios y salarios).
Como el Código de Hammurabi, el Poema de la creación pertenece al periodo babilónico. Se trata de una obra de carácter religioso, que relata el origen del mundo y es fuente de tradiciones bíblicas como la del diluvio universal. Fue escrito en el siglo VII a.C..
Pero la obra literaria fundamental de la literatura mesopotámica pertenece al periodo sumerio y es el Poema de Gilgamesh.
La leyenda de Gilgamesh corresponde al tercer milenio a. C. y se transmitió por tradición oral hasta que el Poema fue fijado por escrito siglos más tarde por escribas babilonios y asirios. Gilgamesh fue rey de la ciudad de Uruk y a finales del tercer milenio a. C. ya era considerado un dios.
El Poema de Gilgamesh es una epopeya que nos narra los hechos de Gilgamesh, un héroe que lucha por conseguir la inmortalidad. Los dioses deciden castigar a Gilgamesh por gobernar despóticamente y para ello envían a Enkidu a luchar contra él. Pero, tras enfrentarse sin resultar ninguno vencedor, Gilgamesh y Enkidu se convierten en grandes amigos y juntos se enfrenta a diversos monstruos. La diosa Ishtar, enamorada de Gilgamesh, le pide matrimonio pero él la rechaza. Los dioses entonces envían al Toro Celeste; Gilgamesh y Enkidu le vencen y entonces los dioses deciden la muerte de Enkidu. A la muerte de Enkidu, el terrible dolor de Gilgamesh – que se nos presenta así profundamente humano - le lleva a enfrentar todos los peligros – ha de atravesar las Aguas de la Muerte - para encontrar a Utanapishti y que éste le confíe el secreto para alcanzar la inmortalidad. Los dioses, hartos de los hombres, decidieron que se produjera el Diluvio con el fin de exterminar a los seres humanos pero Ea, uno de los dioses, se apiadó e informó a Utanapishti y le indicó que construyera un barco para salvarse del diluvio. Cuando éste acabó y Utanapishti se salvó, los dioses le concedieron la vida eterna. Gilgamesh consigue encontrar a Utanapishti y le interroga pero no puede superar la prueba que le propone; permanecer siete días y siete noches sin dormir. Entonces Utapanishti le recomienda una planta que no da la vida eterna pero rejuvenece a quien la toma. De regreso a Uruk, su ciudad, Gilgamesh pierde la planta en el río y comprende que está destinado a morir.
Así, la obra literaria más antigua nos presenta ya un tema fundamental de la Literatura Universal: la muerte, el anhelo del ser humano por alcanzar la inmortalidad. La conciencia de la inexorabilidad de la muerte distingue al ser humano y le angustia a lo largo de su vida, que sabe finita. A esa angustia las religiones y la Filosofía le ofrecen bálsamos. La Literatura ha hecho de ella, desde sus inicios, uno de sus temas fundamentales. La Literatura nos enseña a vivir, nos enseña a afrontar la vida y también la muerte.
La literatura egipcia
La historia del Antiguo Egipto se divide en tres periodos; Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo, que se extienden entre los años 2800 y 31 a. C., en el que Egipto pasó a formar parte del Imperio Romano.
El jeroglífico fue el sistema de escritura creado por los egipcios. Los textos egipcios más antiguos conservados, en estelas de piedras y en las pinturas funerarias de las pirámides, datan del 2700 a. C.. El descubrimiento de la piedra Rosetta en 1799 permitió descifrar la escritura jeroglífica. La piedra Rosetta es una estela de granito en la que se encuentra una inscripción en escritura jeroglífica, en demótico (egipcio del los siglos VI – V a. C.) - y en griego, lo que hizo posible que en 1822 Jean-François Champollion descifrase la escritura egipcia. Durante el Imperio Nuevo apareció el papiro como soporte de la escritura.
Entre los textos egipcios conservados hay textos científicos, textos legales y administrativos, textos privados y textos literarios de carácter religioso, mitológico y didáctico. Los textos literarios más antiguos corresponden, aproximadamente, al año 2000 a. C.; entre ellos, cantos funerarios que dicen “como, bebe y ser feliz antes de que sea tarde”, que nos anticipan el tópico latino del carpe diem. En los textos didácticos los faraones enseñan el arte del gobierno y de la guerra a sus sucesores.
El Libro de los muertos es el más importante de los textos religiosos egipcios. Está compuesto por oraciones, fórmulas mágicas, invocaciones a los dioses y consejos para ayudar a los muertos a superar las pruebas establecidas para llegar al otro mundo y presentarse ante Osiris, dios de los muertos.
Seguramente lo más destacable en la literatura egipcia son los textos narrativos de ficción, que anticipan una tradición literaria que se desarrollará más tarde en Persia y que culminará en Las mil y una noches. Encontramos en la literatura egipcia cuentos como el Relato del campesino elocuente, que fue encarcelado para que los carceleros pudieran disfrutar de su elocuencia, el Relato de los dos hermanos, que narra cómo un joven bondadoso es traicionado por su hermano mayor, o el Relato de un náufrago que se encuentra con una serpiente en una isla. Entre estos textos narrativos destaca la Historia de Sinuhé. Una obra de gran popularidad escrita en primera persona, que debió escribir en un tiempo muy cercano a los hechos que narra y que se refieren a un personaje real.
La literatura hindú
Las primeras manifestaciones de la literatura hindú están escritas en sanscrito hacia el año 2500 a. C.. Se trata de textos religiosos, Vedas (escritos del saber), que rinden culto a Brahma, el creador del mundo, y se dividen en tres grupos; Samhitas, Brahmanas y Sutras. Los Samhitas recogen himnos y oraciones que se cantaban en los sacrificios. Los Brahmanas explican el origen del universo, de la divinidad y del alma. Los Sutras recogen breves frases y aforismos que pretenden divulgar las ideas fundamentales del hinduismo frente al crecimiento del budismo.
A partir del siglo VI, frente al hinduismo, comenzó a extenderse la religión creada por Siddharta Gautama “Buda” que predicaba la no violencia, la caridad y la tolerancia. El budismo se convirtió en religión oficial en el siglo III a. C.. La doctrina budista se recoge en el Tripitaka que incluye también jatakas, breves fábulas, cuentos y leyendas. Buda relata su vida en el Lalita-Vistara.
Posteriormente, en el periodo clásico de la literatura hindú destacan dos poemas épicos: el Mahabbarata y el Ramayana.
Mahabbarata, escrito hacia el siglo VI a. C., es un poema de más de doscientos mil versos que relata el enfrentamiento entre dos ramas de una familia que pretenden reinar. En el texto se intercalan relatos marginales que nos ofrecen enseñanzas y moralejas y textos legales y morales ajenos al argumento principal.
Ramayana (el viaje de Rama), escrito por Valmiki en el siglo III a. C. y de unos veinticuatro mil versos, narra las aventuras del príncipe Rama. El rey designa a su hijo Rama como heredero al trono, pero una de las mujeres del rey se impone y fuerza que el heredero sea su hijo y que Rama, junto a su mujer Sita sea desterrado a la selva. Sita es raptada por el rey de los demonios y llevada a la isla de Lanka. Rama debe enfrentarse a los demonios para liberar a Sita. Vuelven entonces a su ciudad y Rama es proclamado rey. Sita es acusada de haber cometido adulterio en Lanka y se exilia, da a luz a sus hijos gemelos, demuestra su pureza mediante la prueba del fuego y regresan junto a Rama. Son finalmente felices.
También en este periodo se escribieron los Puranas que recogen leyendas tradiciones y mitos.
En el siglo II a.C. se desarrolla el teatro. Kalidasa fue el autor teatral más conocido. A él pertenece el drama Sakuntala, cuya protagonista y el rey Dusyanta, su enamorado son separados y tras una larga peripecia consiguen reunirse y ser felices. Bhavabhuti fue el autor de Malatimadhava, drama en el que al amor de dos jóvenes se oponen los intereses de sus familias.
Saptasati es un cancionero que recoge poemas líricos escritos en lengua vulgar. Se trata de breves poemas en los que una mujer expresa su deseo de encontrarse con su amado o lamenta su ausencia. Kalidasa fue también, junto con Amaru, un importante poeta.
Panchatantra (cinco libros), de hacia el año 350 a. C., es una obra fundamental de la literatura hindú. De carácter narrativo, recoge setenta fábulas y cuentos, generalmente protagonizados por animales, que un sabio hace leer a los hijos del rey con la intención didáctica de que aprendan sobre moral y sobre política.
Ya entre los siglos I y VI d. C. el Kamasutra (frases cortas sobre el placer sexual) fue escrito por el religioso Vatsianiana. Esta obra, que incluye dibujos explicativos, trata sobre el sexo, los distintos tipos de mujeres, sobre cómo cortejarlas, sobre las esposas y las cortesanas, sobre los besos, juegos y posturas sexuales, orgasmos y tabúes.
La literatura china
Los textos chinos más antiguos corresponden a la dinastía Shang entre los siglos XVI y XI a. C. y son de carácter religioso. Al siglo XI a. C. corresponden los primeros poemas líricos de estilo sencillo recogidos de la larga tradición oral. Shijing (libro de las odas) recopila 305 de estos poemas de temática variada (la vida campesina, el amor y el desamor, la guerra, el paso del tiempo…). Las primeras obras en prosa son da carácter historiográfico y documental.
La literatura culta se desarrolló entre los siglos VI y II a. C.. Destacan dos autores; Confucio y Lao Tse. Confucio, mediante sus Cuatro Libros, transmite una sabiduría basada en la reflexión ética; el hombre debe actuar de acuerdo a lo justo y no en beneficio propio sólo así habrá gobernantes justos que sean modelo para el pueblo Mientras que Lao Tse representa el taoísmo (tao; camino), que se basa en la armonía entre el hombre y el universo y sostiene que debe volverse a la naturaleza abandonando la política.
Debemos recordar también El arte de la guerra escrito por Sun Tzu.
La cultura china se transmitió a Japón en el siglo V. En Japón nació una literatura centrada en el minimalismo y la elegancia representada por los tanka (poemas de cinco versos que suman treinta y una sílabas) y los haiku (poemas de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas).
Post a Comment