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La Biblia

Philippe de Champaigne,
Moisés y los diez mandamientos (1648).
La Biblia (“los libros”, del griego biblion, libro) es un conjunto de libros variados, redactados en hebreo y arameo, y en griego algunos del Nuevo Testamento, que fueron escritos entre el año 900 a. C. y el 100 d. C., y que constituyen el fundamento del judaísmo y del cristianismo. La Biblia es, por su repercusión e influencia posterior, la obra más importante de la cultura universal; sin la Biblia no puede entenderse la Historia del Arte.
El origen del pueblo hebreo en el segundo milenio antes de Cristo se encuentra en las tribus – doce, según la Biblia – de pastores que habitaban Próximo Oriente. Esclavos en el Antiguo Egipto, los hebreos fueron guiados por Moisés desde el Nilo a Canaán, la tierra prometida.
La religión de los hebreos es monoteísta y se fundamenta en el respeto a la ley de Dios – Torah -; el respeto a la ley será premiado o castigado por Dios de manera colectiva. La autoridad religiosa correspondía a los jueces – Josué, Gedeón, Sansón, Samuel – y posteriormente a los reyes – Saúl, David, Salomón -.
Cautivos de Babilonia en el siglo VI a. C., entre los hebreos comenzó a extenderse la esperanza de un Mesías que les anunciara un mundo mejor.
La figura de Jesús surgió en un momento en el que empeoramiento de las duras condiciones de vida de los hebreos había incrementado el mesianismo. Jesús aporta un mensaje que resulta subversivo para el hebraísmo;
  • Abre el pacto entre Dios y el pueblo judío – el pueblo elegido – a cualquier persona que crea en él
  • Predica la penitencia y el perdón
  • Afirma que la salvación se alcanza individualmente

La aceptación o no de que Jesús era el Mesías esperado distingue el judaísmo del cristianismo.
La Biblia cristiana, que reúne los libros del Antiguo Testamento – Tanaj, para los judíos –, que recoge la tradición religiosa del pueblo hebreo hasta el nacimiento de Jesús, y los del Nuevo Testamento – que los judíos no aceptan –, cuyos libros narran la vida de Jesús y la predicación de sus apóstoles, empezó a componerse en el Concilio de Hipona en el año 393 y se confirmó en el de Cartago del 397 y – para los católicos – en el Concilio de Trento de 1547.
En el siglo V, por mandato del Papa Dámaso I, San Jerónimo tradujo la Biblia al latín vulgar. Esta traducción es conocida como la Vulgata.
Para los cristianos la Biblia es la palabra de Dios pues consideran que fue escrita por inspiración divina.
El Antiguo Testamento
El objetivo del Antiguo Testamento es mostrar al pueblo hebreo que su destino depende de su respeto a Dios y a su ley. La mayoría de los libros que lo componen son textos narrativos en prosa, pero algunos de los textos bíblicos como Salmos o el Cantar de los Cantares son textos líricos escritos en verso.
Los 46 libros del A.T. se agrupan en cuatro categorías, atendiendo a su temática:
  • El Pentateuco, constituido por cinco libros - Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio -, narra la historia primitiva de Israel remontándose a la creación del universo (Génesis) y la huida de Egipto (Éxodo). Los libros del Pentateuco constituyen para los judíos la Torah.
  • Los libros históricos, que narran desde la conquista de Canaán hasta el cautiverio en Babilonia - Libro de los Jueces, Libro de los Reyes, Samuel, Macabeos… -
  • Los libros sapienciales, que ofrecen consejos para la vida cotidiana y reflexiones sobre la existencia humana, entre los que destacan los Salmos (lamentos e himnos que exaltan la obra de Dios), el Libro de Job (sobre las duras pruebas que pasó este personaje fiel a Dios), Eclesiastés (reflexiones de Salomón) y el Cantar de los Cantares (poema amoroso dialogado de carácter alegórico; el amado es Dios y la amada la humanidad).
  • Los libros proféticos – el grupo más extenso – recogen el mensaje divino del que son portadores los profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel, Malaquías…).

El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento, formado por 27 libros, se escribió – en griego - en el siglo I. Tras la muerte y resurrección de Jesucristo, hijo de Dios. Está formado por los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, diversas Epístolas y el Apocalipsis.
A excepción del Apocalipsis, donde abundan las metáforas y los símbolos, el lengua del N. T., dado su carácter divulgativo, es sencillo.
Los Evangelios narran la vida de Jesús. Dos de los evangelistas fueron los apóstoles San Mateo y San Juan y los otros dos conocieron la vida de Jesús mediante testigos – San Marcos (discípulo del apóstol san Pedro) y San Lucas (discípulo de san Pablo) -. Lucas fue también el autor de los Hechos de los Apóstoles
El Evangelio según san Mateo, escrito en arameo, está dirigido a judeocristianos, por ello abundan en él las alusiones al A.T. y la intención de presentar a Jesús como el esperado Mesías. En el de san Juan abundan los símbolos. El de san Lucas se centra en la infancia de Jesús y narra diversas parábolas. Finalmente, el de san Marcos, más breve, resulta más realista gracias a su descripción de los detalles.
Se escribieron también otros relatos sobre la vida de Jesús que no fueron aceptados por la Iglesias. A estos relatos los conocemos como evangelios apócrifos.
De entre las epístolas escritas por los apóstoles y otros discípulos destacan las de san Pablo que se dirigen a las nuevas comunidades cristianas reforzando su fe, dándoles consejos y resolviéndoles dudas. El Apocalipsis, escrito por san Juan en un momento, al final del siglo I, en el que los cristianos eran fuertemente perseguidos por el imperio romano, tiene carácter profético; habla de la última venida de Cristo a la Tierra para vencer a las fuerzas del mal y del Juicio Final.

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